lunes, 4 de abril de 2011

Lo bueno y lo menos bueno de la Nueva Ley de Seguridad Alimentaria y Nutrición


Lo bueno: Se considera el efecto nocivo de la obesidad sobre la población infantil tomándose nuevas medidas que tienen como meta la lucha frente a esta enfermedad de elevada prevalencia. Para ello: prohibe la venta de productos con elevado contenido en grasas saturadas, ácidos grasos trans, sal y azúcares en colegios e institutos. Además recoge la necesidad de que la oferta de alimentos de los menús escolares sea variada y adecuada a las necesidades nutricionales de los niños.Para ello incorpora cuatro medidas complementarias:



  1. Revisión de los menús por profesionales cualificados en la nutrición y dietética. Sí señor...ya iba siendo hora que los nutricionistas en España pintemos algo más que vender productos milagro en el Naturhouse...De todas maneras habrá que ver si esto se lleva a cabo porque teniendo en cuenta que en la Sanidad Pública la figura del nutricionista no tiene cabida o está infestada por el intrusismo profesional habrá que ver hasta que punto se lleva esto a la práctica.
  2. Los centros escolares proporcionarán a los padres o tutores información detallada sobre los menús y directrices para que la cena sea complementaria. Digo lo mismo que en el primer punto...Habrá que tener Fe...
  3. En las instalaciones que lo permitan, se elaborarán menús escolares adaptados a las necesidades especiales de los alumnos que padezcan alergias e intolerancias alimentarias. Y en las que no lo permitan....¿?¿que se mueran los celíacos?¿?
  4. No se permitirá en el ámbito escolar la venta de alimentos y bebidas que no cumplan con una serie de criterios nutricionales que se establecerán reglamentariamente.
Lo menos bueno: Independientemente de mi escepticismo frente al reconocimiento de nuestra figura en los centros escolares, siendo que primero debería reconocerse a nivel sanitario, se prohibe  un elevado contenido de grasas trans y saturadas ...pero ¿cuánto es un elevado contenido? Todavía no se ha reflejado..Tendremos Fe, de nuevo...

Por otra parte, aunque estoy de acuerdo en la limitación del contenido de éstas puesto que su abuso implica un mayor riesgo de enfermedad cardiovascular, estaría hasta bien que esto se acompañase de una disposición clara y precisa en el etiquetado sobre la composición de los alimentos y de una formación adecuada en nutrición para convertir a estos niños en futuros consumidores inteligentes que sepan elegir correctamente los alimentos según sus necesidades nutricionales. ¿De qué sirve restringir el acceso a estos productos en el comedor escolar si el día de mañana no tendrán vedada su compra en los supermercados? Por tanto, y a lo que me quiero referir: ¿por qué sólo se restringen los alimentos que no cumplen los requisitos nutricionales adecuados en los colegios? ¿No debería ser esta una medida imprescindible para todos los productos de la industria alimentaria y no sólo para los destinados a los escolares? En fin, aquí no hay Fe que valga, aquí existen demasiados intereses de por medio...

2 comentarios:

Muy interesante, Pizca, y me alegro mucho de que se lleven a cabo mejoras en el ámbito escolar. Sin embargo, si me permites una reflexión, donde se gesta de verdad la obesidad infantil es en casa.

El ser humano es el único animal que no enseña a sus crías lo que tiene que comer. Aún no entiendo por qué pasa esto, pero el resultado es dramático.

Estoy contigo Nik...por eso la alimentación tiene que predicarse con el ejemplo. Si queremos que los niños no sean obesos tendremos que enseñar a sus padres qué es una alimentación saludable y cómo llevarla a cabo