sábado, 4 de junio de 2011

EL EFECTO REBOTE



Comienza la operación bikini. Todas queremos vernos estupendas para el verano porque en la playa hay pocos centímetros que se puedan ocultar y los anuncios parecen saberlo: nos asaltan las dietas milagro y los productos, muchos de ellos vendidos en las farmacias, que nos ofrecen perder peso sin complicaciones ni sacrificio. Así que decides empezar la dieta Dukan o la del grupo sanguíneo o la de los choques de piña  o la de la alcachofa- que parece que viene muy bien para eliminar líquidos y esa celulitis que no se va ni a tiros de mis caderas -y... Voilà!!! rápidamente encuentras solución a esos 7 kilitos que te sobraban. Estupendo!!! voy a ser una diosa,real -porque no nos engañemos pero nunca me pareceré a Angelina Jolie -pero una diosa, con ese nuevo bikini fantástico que me he comprado!! Pero claro, tanta ensaladita, tanta piña y taaaaaantosssss alimentos que no he podido comer con la dieta que seguí hacen que tenga unas inmensas ganas de darme caprichos. Empezaré por un pedacito de esa tarta de chocolate que se vende en la pastelería de al lado de mi casa que me llama a gritos...Ummmmm, qué hambre tengo últimamente, hacía meses que no comía unos platos así, mi cuerpo me pide más!! Pero seré firme, éste cuerpo tiene que mantenerse así que para compensar el exceso no cenaré o no desayunaré,...



La sorpresa viene cuando al subirnos a la báscula no solo hemos recuperado esos siete kilos sino que hemos ganado tres más. Y ahora qué? Otra vez a base de piña y ensalada? Ésto es el efecto rebote. La recuperación de kilos que hemos perdido tras abandonar la dieta de adelgazamiento que hemos seguido. ¿Por qué se produce?


Porque éste tipo de dietas no promueven unos hábitos saludables sino una solución para acabar rápidamente con los kilos de más. Éste adelgazamiento veloz hace que el cuerpo no asimile la pérdida de grasa. Ya Jeffrey Friedman, con el descubrimiento de la Leptina ,explicó cómo se generaba éste proceso: El hambre y la saciedad están reguladas por una hormona llamada LEPTINA. Cuando la cantidad de grasa corporal aumenta se genera leptina y ésta es la que indica al cerebro que ya no tiene hambre y se siente saciado;su misión es mantener estable la cantidad de grasa del cuerpo, pero cuando sometemos al cuerpo a una proceso de adelgazamiento muy rápido perdemos agua y grasa, cae bruscamente la producción de leptina y esto enciende la alarma corporal incitándonos a comer más para recuperar la grasa perdida. Es por ello que se genera el famoso efecto rebote y todo el peso que habíamos perdido lo recuperamos en un abrir y cerrar de ojos y encima duplicado.

¿Cómo podemos evitarlo?

El adelgazamiento tiene que ser un proceso gradual. La pérdida de grasa tiene que realizarse de forma paulatina, de manera que la caída de leptina no sea tan brusca y el mono de leptina no bloquee nuestra voluntad. Será exitoso y mantenido en el tiempo si nuestro objetivo no se orienta tanto a corto plazo sino a largo plazo: debemos proponernos mantener un estilo de vida saludable. Roma no se construyó en un día y si toda tu vida has mantenido una vida sedentaria, te has saltado los desayunos o las cenas para compensar los excesos de las comidas, las frutas y las verduras no aparecen en tu lista de la compra y para cocinar usas la freidora en vez de en la plancha no va a ser un proceso fácil y rápido y requerirá de tu voluntad para cambiar. Se trata de gestos sencillos pero más eficaces que cualquier choque de piña:
  • Mantén una vida activa. Subir las escaleras en vez de con el ascensor, dedicarse una hora de ejercicio al día -o media si no disponemos de mucho tiempo-, coger menos el coche y caminar más...
  • Realiza 5 comidas al día. Nada de saltarse ninguna comida, si mantenmos un horario ordenado en la que ingiramos alimentos aproximadamente cada 3 horas y media (desayuno, media mañana, comida, merienda y cena) nuestras digestiones serán menos pesadas, distribuiremos los alimentos equilibradamente a lo largo del día y tendremos menor sensación de hambre.
  • Evita los fritos y rebozados y elige los asados, parrilla o la plancha ¿ En vez de rebozar la merluza en huevo y freírla con patatas de acompañamiento porqué no la haces en salsa verde y la acompañas de espárragos blancos?
  • No existen alimentos buenos o malos ¿Engorda el pan?Depende de lo que hayas comido a lo largo del día´, la cantidad de pan que tomes y cómo lo tomas (con mantequilla, sólo, etc) Los protagonistas no son los alimentos sino la relación que tengamos con ellos. La mejor manera de tentar a nuestra voluntad es una dieta que nos prohíba alimentos.
  • Elige una dieta que seas capaz de mantener a largo plazo. Las dietas muy restrictivas en las que solo se vive de ensalada y piña no se pueden mantener por mucho tiempo. Lo importante es que una dieta saludable que se adapte a tu estilo de vida, equilibrada y variada. En este blog yo propongo la dieta mediterranea porque no solo se ha demostrado su efecto positivo sobre la salud cardiovascular sino tambien porque los alimentos, predominantemente cereales integrales, legumbres, frutas y verduras, son sabrosos y propios de nuestra cultura.
Construir unos hábitos alimentarios correctos no es cosa de 2 días, es una carrera de fondo que merece la pena iniciar.

5 comentarios:

Definitivamente no voy a perder los kilos que me sobran este verano. Pero el verano que viene estaré estupendaaa. :D. Gracias.

Como siempre, toda la razón Pizca.
Que bien lo explicas!

La verdad es que comiendo sano se consigue todo! y creo que eso es lo mejor!!! =) Me ha encantado cómo lo has contado!

Principito, esa es la mejor opción, como he dicho en el post Roma no se construyó en dos días;)

Gracias Lucía, qué te voy a contar a ti!!

Gracias Rebeca; no hay que obsesionarse con una dieta solo hay que tratar de cada día cambiar poco a poco las cosas que hacemos mal

Un abrazo

excelente post, muy interesante y completo.

Joan Ulloa
Distribuidor Independiente herbalife

http://creafelicidadjf.blogspot.com/