viernes, 7 de agosto de 2015

Lactancia materna: reflexiones de una madre primeriza


"¿Qué diferencia hay entre la leche materna y la leche artificial?"

Así, comenzó la rueda de preguntas de la sesión dedicada a la lactancia materna de las clases de preparación al parto a la que asistí unos meses atrás como mamá primeriza que era. Con esta interesante y rotunda pregunta   me esperaba una respuesta  tajante, contundente y precisa que alabara las bondades de la leche materna frente a las de fórmula. Sin embargo, la decepcionante respuesta me dejó completamente a cuadros:

"Las leches de fórmula han mejorado muchísimo con el paso de los años así que las diferencias con la materna ya son mínimas. Si acaso la única más significativa es la existencia de compuestos con propiedades inmunológicas que no se encuentran en las de fórmulas"

Mi cara fue de ....¿En serio? ¿Ya está? ¿No va a decir nada más? Hay extensa bibliografía que habla sobre la superioridad de la leche materna, de que por el momento sólo se conocen 400 compuestos que la conforman ( y los que quedan por descubrir) que ilustran su riqueza nutricional  frente a las fórmulas artificiales y a todo este grupo de padres primerizos que estamos aquí escuchando una charla sobre lactancia materna sólo se nos menciona algo de unas sustancias inmuno...¿qué? como única diferencia cuantificable. Conclusión a la que llegaría ese padre indeciso entre probar la lactancia materna o simplemente dar biberón junto con otros muchos sería: "Bueno, pues tampoco es tan grave y parece que el biberón es más cómodo para organizarse"

Simplemente lamentable. Lamentable el hecho de dar biberón no, no me malinterpretéis; ; Lamentable que este padre no recibiera toda la información posible sobre el tema para poder realizar una decisión con criterio.

La lactancia materna es salud para el niño y salud para la madre.  La lactancia materna y su insuperable composición (la cual va variando en función de las necesidades del lactante) aporta una serie de ventajas nutricionales, inmunológicas, psicológicas y económicas que  un laboratorio no puede reproducir. No me quiero extender hablando sobre este tema puesto que hay compañeros que han escrito sobre ello con impecable precisión; aquí os dejo enlace a este texto de Julio Basulto sobre la protección inmunológica que aporta la leche materna y otro aquí de Juan Revenga sobre la superioridad nutricional de la misma.

Dicho esto, la decisión de dar el pecho o no es totalmente personal y no creo que deba ser juzgada ni valorada por un tercero; Esto, como todo en la vida, es un "yo y mis circunstancias" pero si me parece un despropósito que no se ofrezca toda la información y documentación posible para que se tome una decisión bien fundamentada.

 En mi caso concreto, por ejemplo, no hubo resquicio de duda alguna: quise y quiero dar el pecho. Pienso que tal y como nombró el pediatra Carlos González a su libro (joya imprescindible en la librería de cualquier madre/futura madre) es un regalo para toda la vida y no quise perderme esa ventajosa experiencia.

Dar el pecho y vida profesional: ¿Incompatibles?

La conciliación es un cuento chino que nos han contado junto con los  de príncipes y princesas. Ojalá existieran más iniciativas como esta : #concilia13f que reivindica la necesidad de un cambio en nuestra sociedad para que realmente la maternidad y, ojo, también la paternidad,  sean compatibles.

Hoy por hoy, la maternidad sigue siendo considerada un marrón empresarial, un peso muerto, un entuerto, un desaguisado para el empresario y mientras esto siga siendo así nos queda mucho (muchíiisimo) camino por recorrer. Digo muchísimo camino porque no sólo tendremos que abrir las mentes de cerrados empresarios para hacer ver que sin maternidad/paternidad no existiríamos aquí y ahora y que una persona no es sólo producción laboral sino también desarrollo personal (y que sin este desarrollo personal probablemente la productividad en el ámbito laboral se vería mermada); también, queda mucho trabajo porque nosotras mismas, las mujeres, tenemos que creernos que no somos perfectas, que no llegamos a todo, que no somos heroínas y, lo más importante, que no tenemos que serlo.

Una principal afectada de esta absurda e irracional forma de vivir que tenemos es la lactancia materna. En muchos casos, la idea de dar el pecho es desechada por madres trabajadoras porque consideran que será incompatible con su vida profesional.

Por experiencia personal puedo decirte que es difícil, no te voy a engañar, pero, por las razones expuestas anteriormente, creo firmemente que vale la pena y que tenemos que luchar por ello, por no negarnos ese derecho. Te lo dice una madre autónoma, sin ayuda de familiares cercanos porque por situación geográfica su ayuda es inviable  y con pareja también trabajadora. Estos meses, el sacaleches se ha convertido en el pan nuestro de cada días (¡¡¡y gracias que existen estos inventos!!!), junto con las carreras para llegar antes de que el peque tenga hambre, los clientes ajustados en "x" horas que tienen que coincidir con que tu pareja tenga disponibilidad para quedarse con él mientras, las tomas entre cliente y cliente y un largo etc de enrevesadas organizaciones para poder llegar a todo y no renunciar a mi derecho y a su derecho: la salud.  Así que si realmente quieres dar el pecho, HAZLO no lo dudes, será difícil, implicará quebraderos de cabeza para organizarse pero se puede y sobre todo, MERECE LA PENA.

Por supuesto, huelga decir que si lo intentas pero finalmente llegas a la conclusión de que en tu caso es inviable, no te estreses, no eres perfecta ni peor madre por ello.

Sanidad: ¿Suficiente apoyo para las madres que quieren dar el pecho?

He hablado del ámbito laboral y lo complicado que puede llegar a ser compatibilizar la lactancia con las jornadas laborales pero...¿qué pasa con el apoyo sanitario a la lactancia? ¿Es suficiente? ¿Es eficaz? 

Aunque la promoción de la lactancia materna ha sido objeto de numerosas campañas de entidades de salud de todo el mundo durante años, desde mi punto de vista NO está llegando el mensaje. No considero que las madres recibamos la suficiente información, es más, en muchos casos en los que se ponen difíciles las cosas (grietas e irritación en los pezones, mastitis, etc) no sabemos a quién recurrir. ¿Al médico de cabecera? ¿La matrona? ¿La pediatra? Te lo diré, ante la duda, muchas mujeres recurren a su entorno: amigas que han sido mamás, a sus propias madres, suegras, etc Y pasa que escuchas cosas como: "Puede que tu leche no sea de suficiente calidad", "Las grietas en los pezones son algo normal, lo anormal es no tenerlas" , "¿Está ganando suficiente peso este niño/a?" Con el biberón seguro que no tendría problemas"  Comentarios que, desde luego, no ayudan nada y que lo que promocionan es el fracaso de la lactancia materna, junto con la frustración de la madre que acaba tirando la toalla.

Puede que Seguramente la formación que recibimos los profesionales sanitarios es insuficiente. En mi caso me habría gustado que durante las primeras horas una enfermera/matrona/pediatra... me ayudara a desarrollar una técnica adecuada que  previniera  la aparición de grietas, molestias, dolor y quemazón que en muchos momentos tuve que sufrir-sin justificación- los meses siguientes pero a pesar de que lo pedí, no tuve ayuda. La enfermera, quizá inexperta en este campo, no sabía cómo indicarme ni aconsejarme tras 10 minutos (en serio, no más tiempo) de ver cómo lo hacía.

Puede que sea algo aislado, pensaréis. Hay grandes profesionales sanitarios, en eso estoy totalmente de acuerdo con vosotros, y el hecho de que una persona no supiera no significa que otros no lo hagan. En mi caso, no tuve esa suerte pero, intuyo -más bien me consta- que tristemente no he sido la única que se ha sentido desprotegida en este punto.

Si te encuentras en una situación similar existen grupos de apoyo a la lactancia materna que pueden ayudarte a solucionar tus dudas. Encontrarás un listado de dichos grupos en la web de la Federación Española de Grupos de Apoyo a la Lactancia Materna (FEDALMA)

Por último, cierro esta entrada con una impecable reflexión del pediatra Carlos González :

"La lactancia materna es mucho más que comida. Es una forma de relación física y afectiva, es contacto frente a la soledad, consuelo frente a la tristeza, seguridad para descubrir el mundo, anestesia para el dolor. Es también un complejo sistema de protección inmunitaria. Casi por casualidad resulta que, además, alimenta"